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Trama

Lista de capítulos

La historia hasta ahora...

Rey Palomo es una historia con continuidad. Aunque las tiras son chistes en sí mismas, a veces hay que conocer un poco de historia para "pillarlas". Puede pasar que no leas Rey Palomo en una temporada (cosa por otra parte desaconsejada por varios estudios científicos y por videntes y homeópatas de todo tipo. Y por la NASA) o que lo leas por primera vez y te falten datos. ¡Pero no es grave! El archivo tiene menos de cincuenta tiras, así que sólo es cuestión de echar un ratillo y ponerte al día.

En cualquier caso, por si habéis leído todas las tiras pero así y todo estáis un poco desorientados, o por si preferís leerlo así, a continuación va un pequeño resumen del argumento (hasta ahora) de Rey Palomo.

Si quieres situarte en pocas palabras, recuerda que Mateo subió en mitad de la noche a la azotea porque la Limanda no le dejaba dormir. Al acabar la noche, Nuno vuelve a casa a descansar y se encuentra con que Mateo, que le hizo un feo, se ha metido en su casa y está ahí roncando, en su cama.

Si quieres un resumen más detallado, esto te puede valer:

Mateo es un oficinista que vive en una gran ciudad desconocida. Se pasa el día en el trabajo, que es gris y aburrido, como su vida en general, y vuelve a casa bastante tarde y sin ganas de ná. Un día, al llegar a su apartamento ya de noche, se encuentra en el correo con una nota que le convoca a una junta de vecinos en la última planta del rascacielos en el que vive. Por lo visto, se trata de una reunión convocada con carácter de urgencia y muy importante, así que Mateo sale corriendo hacia la sala de juntas para llegar antes de que acabe. De camino a la sala, se ve distraído por un rastro de billetes en el suelo, que le llevan hasta la azotea del edificio, al parecer muy poco frecuentada (por lo menos por seres humanos).

En la azotea, Mateo cae presa de los Malone, que habían colocado los billetes en un intento de cazar al gran Kudú. Los Malone son tres seres que trabajan en equipo (es un decir) para atrapar al Gran Kudú, un ser misterioso del que no sabemos más que el hecho de que los Malone trabajan en equipo para cazarlo. Por suerte para Mateo, Nuno pasa por allí y se ofrece a hacerse cargo de él, más que nada por curiosidad. Nuno es una especie de roedor gigante que se dedica a pescar gatos con caña (tampoco está muy claro para qué) desde lo alto del edificio.

Esa noche, Mateo conoce a otros habitantes de la azotea: Roc, el pájaro mítico, y la Limanda, otro ser raro, raro que no habla, pero que parece tener ciertos poderes psíquicos.

Una vez pasados los momentos de mayor tensión, Mateo recuerda de repente la junta de vecinos, el motivo por el que subió en primer lugar. Corre hacia la sala pero, claro, la encuentra ya desierta. No obstante, toma nota de un teléfono que encuentra en el tablón, un tal señor Salmón, al que debe contactar con urgencia para aclarar lo que sea que se haya hablado en la reunión de ese día.

Al día siguiente, y después de varios intentos infructuosos en los que los nervios le traicionan, Mateo habla con el señor Salmón y fija una cita para un día después. Ya en casa, se acuesta, intranquilo por el encuentro que le espera por la mañana, y sueña con una versión onírica del Señor Salmón, que le intranquiliza todavía más. Sin motivos fundados, Mateo teme que le desahucien o algo peor pero, quien sabe, a lo mejor hasta lleva razón. Nervioso, se despierta, y se encuentra con la mismísima Limanda frente a frente, que le estaba observando mientras dormía. Agobiado, y como la Limanda se niega a irse de su casa, Mateo coje una chaqueta y sale de allí en pijama. En el ascensor, camino de la azotea, se encuentra con una vecina, Sammy, a la que no le causa muy buena impresión. Después de charlar un momento con Nuno, que está pescando, se marcha. Al amanecer, Nuno, que vive en un depósito de agua, se encuentra con que Mateo se quedado dormido en su cama y está roncando como un descosido.

En total, desde la primera tira, que según el reloj de la última viñeta ocurre a las ocho menos algo de un día de diciembre (el 10, esto lo aclaro yo) hasta la última tira, en la que está amaneciendo, han pasado unas 36 horas en total.

¡Y por ahí vamos!